Al mar kawésqar
Un pueblo despojado de su vínculo con el océano encuentra una oportunidad de reconexión.
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Nuestro objetivo es usar los recursos con los que contamos —nuestra voz, nuestro negocio y nuestra comunidad— para hacer algo por la crisis climática.
El impuesto verde que Patagonia ha elegido pagar, 1% para el Planeta, entrega apoyo a grupos ambientales sin fines de lucro para defender nuestro aire, nuestra tierra y nuestra agua alrededor del mundo.
Patagonia apoya organizaciones ambientales con agendas audaces, con foco en la acción y un compromiso con el cambio a largo plazo.
Alianza de empresas que comprenden la necesidad de proteger los ambientes naturales.
Durante los últimos años, hemos financiado a una amplia variedad de organizaciones medioambientales que trabajan en temas que van desde la pérdida de biodiversidad hasta la acción climática.
Una victoria de conservación que nace desde la comunidad
Descubre historias de vital importancia, escritas por protectores del medioambiente en todo el planeta. ¡Inspírate!
Un pueblo despojado de su vínculo con el océano encuentra una oportunidad de reconexión.
Nadando junto a una comunidad mujeres, una escritora encuentra en el mar conexión con su pasado y un espacio donde sanar las heridas del presente.
El futuro de nuestros ecosistemas depende de las acciones que tomemos hoy.
Avanzando por un sendero tipo trinchera de dos metros de altura, cubierto de musgo y barro, donde cabe solo un cuerpo a la vez. El aire huele a hojas. El bosque denso tapa el cielo.
La urgencia de proteger Cochamó
En diciembre de 2025, Conserva Puchegüín logró reunir con éxito los fondos necesarios ...
Ramón Navarro se une a Leticia y Reinaldo Caro en un viaje por la protección de las aguas ancestrales del pueblo Kawésqar en la Patagonia chilena.
En la costa de la región chilena de Tarapacá, quienes viven del mar saben reconocer el sustento bajo el agua. Incluso antes de que la marea baje y exponga las rocas, saben lo que se esconde bajo la superficie. Hábilmente se sumergen y se pierden entre sus vetas. Nunca pasan hambre.
El acto de abrir una llave para tomar agua, bañarnos, lavarnos las manos o llenar el hervidor, es algo que hacemos de manera tan automática que se nos cae el mundo cuando, de un momento a otro, vemos interrumpido el suministro de agua.
Carolina Butrich ama leer y odia los mangos. Usa Microsoft Excel para todo, incluso para diseñar su casa. Reparte cariño al por mayor pero es claustrofóbica, por lo que no soporta los abrazos. Carolina es, sobre todo, una llama que no se apaga.
Hace tres años decidimos que la Tierra sea nuestra única accionista. Desde ese entonces, rendirle cuentas no ha sido fácil. Nuestro primer reporte del trabajo en progreso cuenta, con honestidad, dónde nos estamos equivocando, dónde estamos progresando y todos los desafíos que aún tenemos por delante