Ryu-Shin

Meaghen Brown | min de lectura | Climbing

Un tributo a Keita Kurakami.

Ryu-Shin

Todas las fotos por Julia Cassou.

Es típico que, cuando se trata de expediciones de escalada remotas, exista la posibilidad de no regresar. Sin embargo, ¿cómo se prepara uno para la posibilidad de que uno de los miembros del equipo no llegue a la pared?

Cuando Sean Villanueva O’Driscoll comenzó a planificar su regreso a la Mirror Wall, en Groenlandia, después de no haber podido escalarla en 2023, sus compañeros de expedición estaban ocupados en otros proyectos. Necesitaba una nueva cordada. Su primera incorporación fue Pete Whittaker, con quien había escalado en la Patagonia tiempo atrás. Luego, mientras veía un documental de escalada en Japón, apareció en su pantalla Keita Kurakami, a quien había conocido en el Camp 4, el clásico campamento de escaladores en Yosemite, cuando Keita había viajado para escalar en solitario The Nose, en El Capitán. Ambos conectaron bastante bien producto de su amor en común por tocar la flauta. Cuando Keita se enteró de la magnitud del proyecto y de las escasas posibilidades de éxito, le escribió a Sean:

Acabo de leer tu artículo en el Patagonia Journal. ¡Fue asombroso! Me motivó mucho más a unirme. Parece que será una pared que pondrá a prueba nuestra fortaleza mental como seres humanos. ¡Estoy impaciente por comenzar!

Keita sugirió que su amigo, el fotógrafo Takemi Suzuki, se uniera a la aventura. Con la incorporación de Julia Cassou, también fotógrafa, y del escalador Sean Warren, el equipo estaba completo, así que comenzaron a planificar su viaje a Groenlandia.

Cuando la leyenda de la escalada tradicional Keita Kurakami falleció repentinamente mientras entrenaba para un viaje a Groenlandia, su equipo quedó desolado. Los planes continuaron, pero los ánimos cambiaron. “Partimos los cuatro, aunque se podría decir que en realidad fuimos los cinco, porque llevamos fotos de Keita con nosotros”, dijo Pete, en las alturas de la Mirror Wall, en Groenlandia.

Más tarde, dos semanas antes de la fecha prevista para su partida, Pete y Sean recibieron un mensaje de Takemi

Keita falleció.

Al principio, pensaron que se trataba de un error de traducción. No obstante, el siguiente mensaje confirmó lo peor. El corazón de Keita se detuvo mientras entrenaba para el viaje a Groenlandia en el monte Fuji, en Japón.

Lo lamento mucho. Era mi mentor y mejor amigo. No puedo ir a Groenlandia sin él. De verdad, lo siento.

Estaban desconsolados. Keita era una leyenda de la escalada tradicional. “Siempre me inspiró con su enfoque filosófico y su lealtad hacia este estilo de escalada”, afirmó Sean. “Para él, no se trataba del performance, sino de cómo se hacían las cosas. De verdad, tenía muchas ganas de aprender de él”. Pete y Sean se tomaron un par de días para pensar qué hacer. Al final, decidieron que irían de todos modos. “Es lo que Keita hubiese querido”, dijo Sean.

El granito de la región de Mirror Wall es parte del Escudo Precámbrico, conformado por algunos de los lechos rocosos expuestos más antiguos de la Tierra, con más de 2.800 millones de años de antigüedad.

“Partimos los cuatro, aunque se podría decir que en realidad fuimos los cinco, porque llevamos fotos de Keita con nosotros”, dijo Pete. Antes de abandonar Islandia, el equipo imprimió un retrato laminado de Keita. A todos les pareció lo más natural. “Por supuesto que vendría con nosotros”, afirmó Sean.

“La escalada fue bastante intensa”, afirmó Pete. “Resultó complicada. Una combinación de escalada en placa y en fisura, también escalada libre y artificial; algunos tramos con un estilo, otros tramos con el otro. Íbamos intercambiando. Definitivamente hubo unos runouts aterradores, algunos muy largos, y también la incertidumbre de saber si nos adentraríamos o no en terreno muy sellado más arriba”.

Este viaje fue la segunda vez que Sean Villanueva O’Driscoll escalaba la Mirror Wall, en Groenlandia. Sus conocimientos previos fueron fundamentales para el éxito de la cordada en esta expedición.

No tuvieron demasiado tiempo para hablar de Keita, porque siempre estaban pensando en cómo seguir a salvo y sobreponerse a las condiciones difíciles, a menudo húmedas. Pero sí que sentían que él estaba allí, acompañándolos. Sean mantuvo la foto laminada en su bolsillo durante los largos difíciles.

La noche antes de atacar la cumbre, mientras ordenaban las cuerdas en el anclaje de su punto más alto, la foto se salió de su bolsillo, pero en vez de caer, llegó una corriente de aire que la impulsó hacia arriba. Sean la tomó con rapidez y la devolvió a su lugar. “Aún te necesitamos”, le dijo.

Sean Villanueva O’Driscoll escalando un diedro a gran altura.

Al día siguiente, la cordada alcanzó exitosamente la cima de la pared; esa misma que el año anterior había parecido casi imposible. En la cumbre, sacaron el retrato de Keita y lo sostuvieron en alto para la foto grupal.

Mientras descansaban en sus portaledges, Julia le pidió a Sean que asomara la cabeza para tomarle una foto. Al hacerlo, el retrato de Keita se le volvió a caer, pero esta vez comenzó a girar en el viento, fuera de su alcance, con su gran sonrisa suspendida en el aire. “Así”, dijo Sean, “como queriéndonos decir que ya no lo necesitábamos, Keita se alejó lentamente de nosotros”.

No importa quién puntee, cada largo requiere trabajo en equipo. Pete, Sean Villanueva O’Driscoll y Sean Warren se preparan para el siguiente.

Al retornar sanos y salvos a Islandia, el equipo le escribió a Takemi para contarle acerca del ascenso. “También le dijimos que queríamos honrar a Keita y le preguntamos si podía darnos sugerencias de nombres para nuestra nueva ruta”.

Sean Villanueva O’Driscoll escalando un diedro a gran altura.

Takemi respondió:

¡Felicitaciones a todos! ¡Bienvenidos de vuelta, me alegra que hayan llegado sanos y salvos de tan grande aventura! Creo que el espíritu de Keita estaba allí, escalando con ustedes.

En cuanto al nombre de la ruta, creo que podría ser “龍心 (Ryu-Shin)”, cuya traducción literal es “corazón de dragón”. Era su nombre artístico como flautista shakuhachi. Espero que este dato les ayude a elegir el nombre final.

En memoria de Keita Kurakami
14 de diciembre de 1985 - 26 de junio de 2024

Keita Kurakami toca su flauta shakuhachi antes de iniciar escalar en solitario Zodiac (VI 5.13d), en El Capitan (Yosemite). Tras muchos años de dedicación al instrumento, a Keita se le otorgó el nombre artístico de “Ryu-Shin”, que también sirvió para la nueva ruta en Groenlandia. Foto: Drew Smith.

Perfil del Autor

Meaghen Brown

Meaghen Brown es escritora y exeditora en Patagonia. Sus trabajos se han publicado en The New York Times, Outside Magazine, Vogue y The New Yorker.

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