¿Qué haces después del trabajo?
Defender la salud de la tierra y del agua es parte del quehacer de cada embajador de Patagonia, incluso fuera del horario laboral.
Un lanzamiento de precisión al que ningún pez puede resistirse. Un paseo de 16 kilómetros por la desembocadura del río Hood y aventurarse en foil a través de las islas hawaianas. Esquiar sobre un glaciar en las montañas Fann de Tayikistán. Randonear cerca de 137 kilómetros con más de 9100 metros de desnivel desde Bugaboos hasta Rogers.
En distintos deportes, el trabajo de los embajadores de Patagonia sucede en ríos, senderos, líneas espectaculares y swells gigantescos. Sin embargo, es al quitarse sus waders, trajes de surf o pantalones de esquí cuando su labor por dejar el planeta mejor de lo que lo encontraron realmente comienza.
Caroline Gleich
En horario laboral: embajadora de esquí
Después del trabajo: Utah Sierra Club
Una candidatura al Senado. Preparar una charla TEDx sobre liderazgo femenino. Un viaje de esquí a Tayikistán. Marchar, alzar la voz y publicar contenido en redes sociales para defender las tierras públicas de las industrias extractivas.
¿Suena agotador?
Intenta recuperar el aliento meditando, corriendo, comiendo bien, tomando vitamina D, escuchando a los pájaros, conectando con la tierra, saliendo a caminar con el perro y pasando tiempo de calidad con tu familia. ¡Ah! Y no olvides dejar tiempo para un partido de bádminton en el patio trasero.
“Es difícil no reírse cuando se golpea la pluma en el bádminton”, dice Caroline Gleich (40) desde su hogar en Utah. “Aún me estoy recuperando de mi campaña al Senado. Los dos últimos años han sido estresantes, entre la campaña y las batallas para salvar nuestras tierras públicas. Postularse a cargos de representación requiere mucho esfuerzo. Es una experiencia que demanda la totalidad de tu energía y que te exige reprogramar tu sistema nervioso. Tienes que arriesgar tus ahorros, sufres acoso y recibes amenazas a tu seguridad. Pasas doce horas al día llamando a donantes sin previo aviso solo para que te tomen en serio. Una de las peores cosas es que pierdes tu identidad en el proceso”.
“Por muy controversial que fuese, el escritor Edward Abbey dijo una frase muy potente sobre no agotarse a uno mismo y recordar que hay que disfrutar de la tierra a la que se protege; ser defensor a medio tiempo y luchar por ciertas causas, pero dejar la otra mitad para tu placer y para la aventura”.
“Las montañas de Utah siempre han sido una gran fuente de inspiración para mí. Durante el verano, en vez de esquiar la cara sur del cañón Little Cottonwood, escalamos la arista sur. Además, con Lila mi perrita de rescate tenemos el objetivo de alcanzar cien cumbres diferentes”.
“Es importante encontrar pequeños momentos para hacer una pausa y cuidarse a uno mismo. A veces se trata de tan solo salir al antejardín, recostarme y respirar, en compañía de un libro y de mi ukelele. El descanso también es una forma de resistencia”.
Hilary Hutcheson
En horario laboral: embajadora de pesca con mosca
Después del trabajo: Redside Foundation
Cada verano, Hilary Hutcheson se desempeña como guía de pesca con mosca para Glacier Anglers & Outfitters, y es una de las ciento veinte personas, incluyendo ochenta guías, que llegan a trabajar en el Parque Nacional de los Glaciares desde distintas partes de los Estados Unidos y del mundo.
“Muchos guías sacan su fuerza de la naturaleza, de una conexión espiritual con el río”, afirma. “El reconocer que estamos perdiendo nuestros glaciares o que existe una hibridación de las truchas degolladas y arcoíris que podría ser la perdición de ecosistemas intactos nos afecta tanto a nivel físico como mental; ahora mismo trabajamos en un lugar de gran atractivo enfrentando condiciones muy adversas”.
Hutcheson colabora con la Redside Foundation, una organización sin fines de lucro que brinda apoyo a guías de actividades al aire libre en materia de salud mental y abuso de sustancias.
“No soy consejera”, afirma. “Pero sí que nos enfocamos en la salud de manera holística e integral, para ayudar a nuestros guías a sentirse más conectados a nivel físico, mental, emocional y espiritual. También para brindar apoyo al enfrentar el duelo climático y la sensación de pérdida al final del verano”.
“Ser guía a pesar de los incendios forestales, los bajos niveles del agua y las inundaciones, con temperaturas que oscilan entre los -4 y 38 °C, le pasa factura a tu cuerpo. Y lo que es peor, hace poco nos enteramos de que se está preparando una ley para vender algunas de estas zonas fluviales y terrenos públicos a la industria extractiva”.
“Me siento responsable no solo de hacer que los guías ganen dinero y pasen un buen verano, sino también de escucharlos, de saber cómo se sienten, de entender qué se llevan de esta experiencia y de cómo ayudarlos a crecer”.
Marie-France Roy
En horario laboral: embajadora de esquí
Después del trabajo: Redd Fish Restoration Society
“Protege los lugares de los que disfrutas”, dice Marie-France Roy desde su hogar, en la costa oeste de la isla de Vancouver. En el norte es pleno verano, una época ideal para surfear, andar en skate, jardinear y hablar sobre algas.
“La nieve de la que disfrutamos durante el invierno termina llegando al océano a través de los ríos, arroyos y estuarios”, afirma. “El cultivo de algas marinas puede desempeñar un papel importante en el mantenimiento y restauración de la diversidad en nuestras costas, sobre todo en áreas que han sufrido un declive durante las últimas décadas. Mi trabajo para la Redd Fish Restoration, en la isla de Vancouver, consiste en monitorear los bosques de algas locales, evaluar los cambios e identificar cuáles áreas se pueden beneficiar de la restauración, también entender qué procesos funcionarían mejor”.
El día anterior a nuestra conversación, había recibido la emocionante noticia de que su solicitud de permiso para un cultivo de algas marinas en Barkley Sound se encontraba en fase de revisión final.
“La autorización que solicité es para una operación muy pequeña”, cuenta. “Es todo un reto encontrar la ubicación ideal, donde el agua sea lo bastante fría, pero no tan profunda, tampoco demasiado baja ni expuesta. Debe además contener suficientes nutrientes y no debe interferir con la pesca, las visitas recreativas, los principales corredores de navegación y mucho menos con las áreas protegidas”.
“Siento una conexión profunda con los residentes de esta zona y con las tierras y aguas de Barkley Sound. Todo esto conlleva un gran sentido de responsabilidad. Mi proyecto es algo que me parece adecuado; en equilibrio con mi vida y con las necesidades de la comunidad. Me transmite esperanza”.
Jack Ho
En horario laboral: embajador de surf
Después del trabajo: Ocean Uprise
“Crecer en este lugar fue como un cuento de hadas: una vida tranquila en un lugar precioso”, me cuenta Jack Ho desde su hogar, en Waikiki. “Y ahora que estoy comenzando a abrirme camino en el mundo del surf y a viajar por el mundo, todos aquellos a quienes he conocido por años me están ofreciendo su apoyo. Estoy agradecido por mis amigos, mi familia y el lugar al que llamo hogar”.
“Mi bisabuelo construyó nuestra casa aquí, en las laderas de Diamond Head, en el año 1948, cuando Hawái todavía no era un estado, sino un territorio de los Estados Unidos. Por ser chino, necesitó una subvención o patrocinio de las autoridades misioneras blancas para construir tan cerca de Waikiki Beach. Mi familia es de clase trabajadora, así que somos muy afortunados de vivir aquí, a tan solo diez minutos caminando de la playa. Valoro mucho todo esto”.
Me reúno con Jack entre un viaje y otro. Recién volvió del Uprise Youth Summit, un encuentro de cinco días para jóvenes que apunta a acelerar el cambio #porlosocéanos (su lema es: los océanos se están alzando. Nosotros también). En tres horas tomará un avión con destino a Oregón, donde practicará foil en las corrientes, el oleaje y las mareas de la desembocadura del río Hood. Estos paseos de 16 kilómetros son casi algo habitual.
Lo siguiente será una gira de foiling durante seis semanas por Europa, con una parada en la ciudad de Nueva York y una visita a la costa de Jersey para disfrutar de sus swells.
“Hace poco hablé con mi papá”, dice. “Le dije que siempre traigo una bandera de la costa sur de Hawái conmigo. Quiero llevar a mi comunidad donde quiera que vaya. Cuando se trata de foiling, hay muchos territorios y aguas por descubrir. Siento que estoy en mi propio viaje para divertirme al máximo”.